En los últimos meses, el debate en torno al uso del ácido hialurónico en medicina estética ha adquirido una nueva dimensión. Redes sociales, titulares alarmistas y la viralización de resultados poco naturales han alimentado una creciente desconfianza hacia los rellenos faciales, dando lugar a lo que muchos especialistas ya definen como la “era del miedo a los ‘fillers’”.
Frente a este tema, la doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna, medicina estética y nutrición, insiste en la necesidad de diferenciar entre mitos, malas prácticas y evidencia científica. “El ácido hialurónico no es el problema; el problema ha sido, en algunos casos, cómo y para qué se ha utilizado”, explica la doctora.
Según Beltrán, buena parte del miedo actual está relacionado con resultados derivados de técnicas hoy superadas o de un uso excesivo del volumen. “La tendencia actual es clara: menos cantidad, más estrategia y una visión global del rostro”, señala. Lejos de deformar, el ácido hialurónico correctamente indicado puede contribuir a mantener la calidad de los tejidos y retrasar tratamientos más invasivos.
La especialista subraya que el relleno bien utilizado no migra, no envejece el rostro y no genera deformidades. “Lo que deforma no es el producto, sino el abuso y la falta de diagnóstico”, afirma.
Falso. Cuando se respetan la anatomía facial, las dosis adecuadas y la elección del producto, el resultado es natural y armónico.
Falso. La migración no es inevitable y suele estar asociada a una técnica incorrecta, a una cantidad excesiva o a un plano anatómico inadecuado.
Falso. El ácido hialurónico es solo una herramienta dentro de una estrategia global de rejuvenecimiento. Pretender tratar la flacidez exclusivamente con relleno conduce a resultados poco naturales.
Media verdad. Es una sustancia reabsorbible, aunque puede dejar residuo tisular, especialmente tras tratamientos repetidos, lo que refuerza la necesidad de un uso planificado y prudente.
Falso. Como cualquier acto médico, puede presentar efectos adversos, de ahí la importancia de acudir a profesionales cualificados capaces de prevenir y tratar posibles complicaciones.
Falso. Son técnicas distintas con indicaciones diferentes. ‘No se trata de elegir una u otra, sino de saber cuándo utilizar cada herramienta’, aclara Beltrán.
Falso. Con un historial médico adecuado —o mediante técnicas como la ecografía en tiempo real— es posible planificar tratamientos posteriores con seguridad
El enfoque actual de la medicina estética apunta hacia tratamientos más conservadores, estratégicos y personalizados. “La estética ya no va de rellenar, sino de armonizar, prevenir y acompañar el envejecimiento de forma natural”, resume la especialista.
En un entorno de saturación informativa y desconfianza amplificada por las redes sociales, la doctora Beatriz Beltrán insiste en la importancia de informarse correctamente y de acudir siempre a médicos cualificados. “El ácido hialurónico sigue siendo una herramienta segura y eficaz cuando se utiliza con criterio. El verdadero riesgo no está en el producto, sino en perder el sentido común”.