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Piel bajo cero: cómo protegerla del frío durante el invierno desde la estética profesional
Las bajas temperaturas, el viento y los ambientes secos favorecen la aparición de sequedad, descamación, enrojecimiento, sensibilidad y sensación de tirantez, alteraciones que afectan tanto al confort como al equilibrio cutáneo. Desde Belleza María Cuevas, centro especializado en cuidado facial y corporal, explican cómo prevenir y tratar estos efectos desde un abordaje profesional que combine diagnóstico, tratamientos específicos y una rutina adaptada a la estación.
“El frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos, lo que disminuye la circulación en la piel y reduce su capacidad natural para retener la hidratación”, explica María Cuevas, fundadora y directora del centro. A este fenómeno se suman los cambios bruscos de temperatura, la calefacción y la baja humedad ambiental, factores que debilitan la barrera cutánea y aumentan la sequedad y la sensibilidad.
Adaptar la rutina, una prioridad en los meses fríos
Diversos estudios coinciden en que durante el invierno la piel puede perder hasta un 25 % más de agua que en otras épocas del año, lo que hace imprescindible revisar la rutina de cuidado. “En esta etapa no basta con la cosmética habitual; es fundamental reforzar la barrera cutánea con productos específicos y tratamientos profesionales que actúen tanto a nivel superficial como profundo”, señala Cuevas.
En Belleza María Cuevas el trabajo parte siempre de un diagnóstico personalizado, a partir del cual se diseñan protocolos orientados a restaurar el confort y la elasticidad de la piel. Entre los tratamientos más demandados destacan:
- Hidrataciones profundas y mascarillas nutritivas, destinadas a reponer los lípidos esenciales.
- Terapias regeneradoras, que estimulan la renovación celular y mejoran la textura cutánea.
- El Método María Cuevas, un tratamiento exclusivo que combina radiofrecuencia con nutrición cosmética avanzada, reforzando la barrera cutánea desde el interior y ayudando a prevenir la deshidratación propia del invierno.
“Trabajamos con cosmética que actúa en profundidad y favorece la correcta retención de agua en la piel, algo clave para mantenerla flexible y protegida frente al frío”, explica la especialista.
Cosmética avanzada para pieles sensibles y alteradas
El centro incorpora también cosmética coreana de última generación, especialmente indicada para pieles castigadas tras los excesos de las fiestas o para mantener el equilibrio en pieles con patologías como rosácea o acné. Ingredientes como el ginseng y la centella asiática destacan por su acción calmante, reparadora y antioxidante, aportando además un efecto luminoso visible.
A ello se suman los tratamientos con espículas, uno de los avances más recientes en cosmética profesional procedente de Corea. Estas micropartículas naturales, de origen coralino, crean microcanales en la piel que facilitan la absorción de hasta 60 principios activos, favoreciendo la regeneración, la firmeza y la luminosidad.
Pautas clave para el cuidado diario
Además del trabajo en cabina, desde el centro insisten en la importancia de una rutina domiciliaria adaptada al invierno. Entre las recomendaciones esenciales destacan:
- Utilizar cosmética rica en lípidos y ceramidas.
- Aplicar protector facial y labial incluso en días nublados.
- Optar por una limpieza suave que no altere la barrera cutánea.
- Mantener una correcta hidratación interna.
“La prevención es la base de nuestra filosofía. No se trata solo de corregir los efectos visibles del frío, sino de fortalecer la piel desde dentro, adaptando cada tratamiento a las necesidades reales de cada persona”, afirma Cuevas.
María Cuevas, directora del centro Belleza María Cuevas.
Invertir en salud cutánea durante el invierno
La combinación de tratamientos profesionales, cosmética de alta calidad y asesoramiento personalizado permite mantener la piel protegida, nutrida y luminosa durante los meses más fríos del año. Cuidar la piel en invierno pasa de ser una acción puntual a convertirse en una inversión en salud y bienestar a largo plazo, tanto para el cliente como para el profesional que acompaña este proceso desde la cabina.