“Herramientas como Booksy permiten al profesional elevar su posicionamiento: comunicar que su tiempo es valioso, su negocio es sólido y que está a la vanguardia”
La digitalización ya no es una ventaja competitiva, sino una condición para seguir creciendo en el sector de la belleza profesional. Hoy, la rentabilidad del salón, la experiencia del cliente y la optimización del tiempo dependen en gran medida de cómo se integra la tecnología en la gestión diaria. Hablamos con Miguel Benatar, country manager de Booksy en España, para analizar los retos actuales del profesional, las claves para aumentar ingresos sin perder fidelización y las tendencias que marcarán el rumbo del sector en 2026.
Más que errores, lo que detectamos son grandes oportunidades de mejora. Muchos profesionales confían su diferenciación exclusivamente al talento técnico, que en España es altísimo. Sin embargo, en 2026 la experiencia del cliente no empieza en el sillón, sino en la palma de su mano.
Nuestra sugerencia siempre es eliminar los puntos de fricción. Si un cliente tiene que esperar a que el centro abra para pasarse a pedir cita o si el profesional debe interrumpir un servicio para atender el teléfono, esa experiencia prémium se ve comprometida. En Booksy vemos que la verdadera ventaja competitiva hoy es la disponibilidad total y silenciosa.
Diferenciarse ya no es solo realizar una técnica impecable, es ofrecer una infraestructura tecnológica donde el cliente autogestiona su tiempo sin interrupciones y con total libertad. Digitalizar la agenda no es solo una cuestión de orden, sino una estrategia para no ceder espacio a la competencia y asegurar que el talento del profesional brille sin barreras operativas.
La tecnología es, sin duda, el mejor aliado para una recomendación que se sienta natural y no invasiva. Mi sugerencia para el profesional es evolucionar de la intuición a la gestión basada en datos.
Con herramientas como Booksy, el profesional tiene el historial de cada cliente a un solo toque de pantalla. La estrategia ganadora para elevar el ‘ticket’ medio no es vender más en el momento del servicio, sino utilizar la comunicación segmentada.
Por ejemplo, gracias a nuestras herramientas de ‘marketing‘, se pueden automatizar mensajes personalizados proponiendo un nuevo tratamiento a aquellos clientes que sabemos que suelen cuidar su piel, o lanzar ofertas de ‘cross-selling’ (venta cruzada) para que prueben un servicio complementario en su próxima visita. Cuando un cliente recibe una propuesta que encaja exactamente con lo que necesita en el momento justo, no siente que es publicidad, sino un mantenimiento personalizado de su imagen.
Es un crecimiento del ‘ticket’ orgánico y profesional, basado en el conocimiento real del cliente y no en la presión comercial de última hora.
La marca personal hoy nace del talento, pero se consolida a través de la reputación digital. Mi sugerencia para el profesional que quiere dejar de ser percibido como “sustituible” es que proyecte una imagen de excelencia en la gestión, no solo en la técnica.
Un referente no es solo quien realiza un servicio impecable o una manicura perfecta, sino quien respeta el tiempo de su cliente y ofrece un entorno profesional de principio a fin. Al apoyarse en herramientas como Booksy, el profesional eleva su posicionamiento: comunica que su tiempo es valioso, que su negocio es sólido y que está a la vanguardia.
Además, la marca personal se refuerza con transparencia. En nuestro ecosistema, solo los clientes que realmente han pasado por el salón pueden dejar una reseña. Ese “sello de confianza” digital es lo que transforma a un buen profesional en un referente sólido en su zona. La tecnología de Booksy no es solo una agenda, actúa como el altavoz y el certificador de su calidad, permitiendo que su trabajo hable por él las veinticuatro horas del día.
El 2026 será el año de la inteligencia operativa. Estamos detectando tres tendencias claras que ya estamos impulsando globalmente:
