Pablo de la Rica, Retail & Foodservice Knowledge Manager en AECOC
El auge de la cosmética low cost ya no puede entenderse como una tendencia coyuntural. Se ha convertido en un fenómeno estructural que está transformando el retail y ampliando la base de consumidores de la categoría. Su fortaleza radica en una combinación muy clara de accesibilidad en precio, amplitud de surtido y una capacidad constante para generar novedad. Hoy la belleza asequible está en todas partes, desde el lineal de impulso hasta los formatos discount y, con especial intensidad, en el entorno digital.
La democratización de los productos de belleza ha eliminado barreras de entrada y ha multiplicado la frecuencia de compra. La cosmética ya no se percibe únicamente como un artículo vinculado a ocasiones concretas o a una reposición planificada. Se integra en la cesta diaria, se compra por impulso y se asocia a la prueba continua. Para el retail, esto supone una palanca relevante de tráfico y dinamización del punto de venta.
"La cosmética ya no se percibe únicamente como un artículo vinculado a ocasiones concretas o a una reposición planificada. Se integra en la cesta diaria"
El cambio más profundo, sin embargo, no es solo comercial sino cultural. Las nuevas generaciones están redefiniendo el significado de la belleza. Para millennials, generación Z y generación Alpha, el maquillaje y el cuidado personal trascienden la dimensión estética y se convierten en espacios de descubrimiento, experimentación y entretenimiento. La práctica de rituales ya no se vive únicamente como cuidado, sino como una forma de ocio compartido.
En este contexto, el interés por la belleza compite directamente con otras categorías tradicionalmente aspiracionales. Existe una voluntad de aprender, practicar y compartir que convierte cada rutina en un acto social. El consumo deja de ser individual para transformarse en experiencia colectiva. Además, el fenómeno es cada vez más transversal en términos de género, impulsado por generaciones menos encorsetadas y más abiertas a la autoexpresión.
Las redes sociales, y especialmente TikTok, han acelerado este proceso. Actúan como escaparate, canal de aprendizaje y generador de tendencias de forma simultánea. Tutoriales, recomendaciones y lanzamientos virales provocan picos de demanda casi inmediatos y refuerzan el efecto novedad. La pedagogía se desplaza al entorno digital y los consumidores más jóvenes adquieren conocimiento, referencias y validación social en tiempo real.
El retail está adaptando sus propuestas a esta nueva lógica. La experiencia de compra evoluciona hacia formatos más inmersivos, con un fuerte componente de sorpresa y rotación constante de referencias. El dinamismo del surtido y la capacidad para incorporar tendencias de forma ágil resultan claves en una categoría donde el hype tiene un impacto directo en las ventas. Asimismo, la entrada y salida continua de productos genera urgencia y favorece la compra incremental.
También los consumidores de mayor edad, tradicionalmente más orientados al cuidado y a la funcionalidad, están incrementando su interés ante una oferta más amplia y accesible. Conviven motivaciones distintas dentro de un mismo mercado que crece tanto por volumen como por frecuencia.
"El consumo deja de ser individual para transformarse en experiencia colectiva"
En definitiva, la cosmética low cost se consolida como una oportunidad estratégica para el conjunto del sector. Combina accesibilidad, viralidad y experiencia, y conecta con una sensibilidad generacional que entiende la belleza como parte del ocio y de la identidad. Todo indica que no se trata de una moda pasajera, sino de una evolución profunda en la forma de consumir y vivir la categoría.
