Tal y como explica el Dr. Fabio Vieira, médico estético y director de Clínica Vieira, uno de los errores más habituales es tratar todas las manchas de la misma manera. “La gente se refiere a manchas a toda clase de hiperpigmentación, pero no todas son iguales ni se tratan igual. Algunas están relacionadas con el sol, otras con procesos inflamatorios o con cambios hormonales. Por eso es fundamental realizar un diagnóstico correcto antes de plantear cualquier tratamiento”.
Como señala el Dr. Vieira, “las más habituales son los léntigos solares, las manchas postinflamatorias y el melasma, una pigmentación más compleja influida por factores hormonales, genéticos y por la radiación solar”.
Los léntigos solares suelen manifestarse en zonas expuestas como rostro, escote o manos, como consecuencia de la exposición acumulada al sol. Las manchas postinflamatorias pueden aparecer tras acné, irritaciones o incluso después de tratamientos estéticos. El melasma, por su parte, presenta un origen multifactorial, lo que lo convierte en uno de los cuadros más complejos de tratar.
“El tratamiento depende del tipo de mancha. Los léntigos solares suelen responder bien a la luz pulsada intensa, que actúa directamente sobre el depósito de melanina. En las manchas postinflamatorias es necesario utilizar parámetros más suaves o tecnologías fraccionadas para evitar generar más inflamación. El melasma, en cambio, requiere un enfoque combinado y más cuidadoso, integrando tratamiento tópico y oral junto con una estricta fotoprotección”, explica el especialista.
Aplicar un tratamiento inadecuado no solo puede resultar ineficaz, sino también agravar la pigmentación. Algunas manchas pueden oscurecerse o volverse más persistentes, por lo que la personalización del tratamiento es clave en el abordaje clínico.
“La fotoprotección diaria es imprescindible durante todo el año, ya que la radiación ultravioleta es uno de los principales desencadenantes de la pigmentación. También es importante evitar fuentes de calor y utilizar activos despigmentantes tópicos y orales que ayuden a regular la producción de melanina”, señala el Dr. Vieira.
La combinación de un diagnóstico preciso, un tratamiento médico personalizado y un protocolo de mantenimiento adecuado permite abordar la hiperpigmentación de forma más eficaz y duradera.
En este contexto, la medicina estética avanza hacia un enfoque cada vez más riguroso y personalizado, donde el objetivo no es solo eliminar la mancha, sino comprender su origen para tratarla con precisión y prevenir su reaparición.
